No comentar los temas de moda como la presencia del Fiscal de la Corte Penal Internacional, los reiterados escándalos de la 'parapolítica' y la desintitucionalización del país, parecería ser una forma de autismo. Sin embargo, creo que la misma dinámica que han adquirido los acontecimientos llevarán a una nueva situación política en el relativo corto plazo, y habrá que pensar en enfrentar otros aspectos distintos del comportamiento de la tramoya colombiana y que no se solucionan simplemente con pan, con circo y con cristianos en la arena, enfrentados en desigual combate con los leones.
Por ejemplo, nuevamente, el FMI ha revisado a la baja las cifras de crecimiento de la economía mundial para el 2008, estimándolas en 3,9% y 4,3% promedio para Latinoamérica. En Colombia son pocos los que creen que el crecimiento alcance el 4,5%. Cuando se analizan indicadores distintos a los del crecimiento del PIB, se observa que sectores como la industria, los servicios y el comercio, tienen el más pobre comportamiento y éste se encuentra directamente relacionado con la demanda de corto plazo del consumidor, el cual está seriamente afectado y golpeado, tanto por una disminución de su poder adquisitivo como en su capacidad de endeudamiento y pago por la evolución de las tasas de inflación e interés.
En el sector de la construcción los indicadores de demanda para proyectos que están finalizando, proyectos nuevos y compra y venta de vivienda usada, muestran una caída acentuada. Si a ello se suma el aumento de la morosidad de la cartera por créditos hipotecarios, es fácil deducir que esta evolución afectará el comportamiento de las tasas de empleabilidad, la demanda agregada y la confianza en la economía como un todo.
Por su parte, el resultado de las cifras del déficit de la balanza de cuenta corriente parece que será menos oscuro a finales del año, vía la recuperación del dólar y las exportaciones de commodities que aún conservan precios altos, aunque es preocupante ver cómo se ha perdido valor agregado, especialmente en las exportaciones manufactureras. No ocurre lo mismo con el déficit del Gobierno Central que, sin contabilizar las privatizaciones, parecería seguirá en niveles cercanos al 4% del PIB, manteniéndose un déficit estructural que viene de varios años y que podría profundizarse si no se toman medidas coherentes y concordantes con la desaceleración de la economía.
Lo que desconcierta es cómo, a pesar de los elevados niveles de gasto, los sectores que tienen mayores dificultades y son más afectados son los sociales, específicamente la salud y la educación, máxime si se tiene en cuenta que las expectativas de mediano plazo de los colombianos en materia pensional son francamente decepcionantes.
En lo personal me aburrí de tanta 'pataleta'. Por fortuna fuera de Colombia no comen cuento y los mecanismos internacionales permitirán juzgar a los responsables de tanta barbaridad en nuestro pasado reciente, ya que nuestras instituciones no lo han logrado o no las han dejado. Por ahora y por los próximos días me declaro 'autista' frente a tanta información que parece producto de la imaginación que se desborda, pero que desafortunadamente es verdadera.
dgumanam@unal.edu.co
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