La reacción de Chávez tiene otra lectura clara. Indudablemente se trata de desviar la atención del desbarajuste que como resultado de casi 10 años de populismo, incompetencia y corrupción finalmente ha llegado, como tenía que ser.
Es un 'megadespilfarro'. Más de USD$500.000 millones. Cifra descomunal para un país de 26 millones de personas. El ciclo se repite: explosión de ingresos, expansión descontrolada del gasto público, inflación galopante, desmedido aumento de las importaciones, crisis cambiaria y fiscal.
Pero esta vez, la gran diferencia está en la magnitud del descalabro, la destrucción de las instituciones democráticas y del aparato productivo y la entronización del odio y lucha de clases como política de Estado. No entre ricos y pobres, sino cada vez más entre la gente honesta de cualquier estrato y los malandros que con el poder de la corrupción y de la intimidación se vienen adueñando el país.
Este año electoral y el 2009 son críticos y Chávez lo sabe. Tres sectores empiezan a colapsar. La inflación 'oficial' pasó del 17% en el 2006 al 22,5 el año pasado y ya se pronostica un 30% en el presente año. Entre otros, es el resultado de la ingeniosa fórmula de controlar precios por debajo de los costos de producción e importación con subsidios imposibles de sostener. De la destrucción del aparato productivo privado y en especial el agroalimentario y de inundar el mercado de bolívares para sostener al régimen. Resultado: una demanda que crece al 20% y una oferta que solo lo hace al 7.
Por ejemplo, hace dos años se arreció el ataque a los propietarios de tierras productivas y en ese brote se expropiaron y tomaron cerca de 2 millones de hectáreas. Hoy solo producen algo en 35 mil. Resultado: desabastecimiento sin antecedentes en los principales alimentos básicos. En diciembre llegó al 60%, y hoy ronda el 80. Los alimentos que se consumen internamente se importan en más de un 70%. A regañadientes empiezan a desmontar los controles de precios, pero ya es tarde. La confianza se perdió. Solo el año pasado salieron del país USD$19.000 millones a la tasa del mercado paralelo.
Pdvsa está politizada y desmantelada. De 3¿300.000 barriles su producción cayó en una tercera parte. De lo que queda, las multinacionales representan algo más del 30%. El desangre de Petrocaribe, llámese Cuba, Nicaragua, etc., representa 220.000 barriles diarios. La empresa la ordeñan por todos lados. Desde programas de vivienda hasta la distribución de alimentos. En ellos se gastaron el año pasado USD$13 mil millones en desmedro de la reinversión que solo fue de 7.000 millones. Cuando todas las petroleras disminuyen su endeudamiento, como Pemex, Pdvsa se endeuda más y tiene crisis de caja.
El último frente es Cadivi. Basta decir que las liquidaciones de divisas pendientes del año pasado suman USD$18.000 millones, cuando sus reservas son de 33.000 millones. En el 2003, las reservas representaban 2 años de importaciones. Hoy solo representan 8 meses. La tasa paralela fluctúa entre 5,5 y 7 bolívares... ¿fuertes? Finalmente, los indicadores sociales como salud, vivienda, van de la mano con la infraestructura que se cae a pedazos.
El objetivo real: la implantación del estado de excepción por un incidente bélico en la frontera, o por una explosión social como el 'Caracaso'.
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