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Alberto Schlesinger Vélez

Conjunto de males

Publicado el 21-02-2008

La tasa nominal de cambio ha llegado a niveles similares a los existentes hace nueve años. Situación que obedece a una revaluación estructural mantenida durante un largo tiempo con variaciones cortas de reducida incidencia. En consecuencia, no solo estamos frente al efecto adverso del monto de dicha revaluación, sino al de su prolongación en el tiempo.

A pesar de los avances en materia de inflación, rompiendo la inercia que durante mucho tiempo nos acompañó, el impacto de la revaluación sostenida está causando graves estragos. Estragos que no solo afectan al exportador, sino al mercado interno por las importaciones desbocadas que, amparadas por un dólar barato, ponen a algunos sectores claves de la industria nacional en jaque.
A ello se suman las prácticas desleales de comercio, que con nuestro viejo flagelo del 'lavado' y las altas tasas de interés agudizan el problema, no solo incrementando la oferta de bienes a precios irreales, sino la de divisas, atizando el proceso revaluacionista. Un cuadro clínico muy nocivo.

El sector de textiles y de calzado y marroquinería son una prueba fehaciente de esta situación. Hace poco escuchábamos al Presidente de Fabricato informando cómo las ventas de esta empresa y las de Coltejer representan menos de la mitad del valor importado legalmente y menos de la cuarta parte, si incluimos el contrabando.

El sector de calzado viene librando una dura y vieja batalla para lograr que se controlen los precios que desde China, usando a Panamá, amenazan seriamente cerca de 5.000 empresas, de las cuales el 98 por ciento son pymes y generan 100.000 empleos. La historia es dramática. Ante las importaciones flagrantes de calzado chino a 37 centavos de dólar el par, por ejemplo, reaccionamos, tarde , con controles como la limitación de puertos de acceso y precios indicativos, que de alguna manera complementaran la inoperancia del arancel.

A pesar de los comerciantes y de algunos importantes productores en vía de convertirse en importadores, por los enormes márgenes que este comercio les ofrece, hoy se aplican estas medidas, las cuales a todas luces son insuficientes, y por ello el Presidente se ha comprometido a ampliarlas y hacerlas más efectivas, en lo que al parecer están las autoridades.

Hay que hacerlo y rápido. La recesión en los Estados Unidos y la caída segura del mercado venezolano no solo por su pleito con Colombia, sino por su crisis cambiaria reflejada en un aumento de las importaciones totales del 324 por ciento en los últimos cuatro años, cuando las exportaciones lo han hecho en un 155 por ciento, y en que hay pendientes de girar por compromisos del año pasado cerca de 17 mil millones de dólares cuando las reservas son de 33 mil millones, afectarán sustancialmente los mercados que fueron nuestra tabla de salvación el año pasado.

La cadena del cuero exportó en ese año a Venezuela, 166 millones de dólares, de los cuales a calzado correspondieron 84,6 millones. Brasil, potencia mundial en calzado ya ha consolidado la mayor parte sus aranceles en 35 por ciento, y México también, frente al 20 por ciento nuestro. La Unión Europea, penalizó a China con derechos compensatorios del 16,5 por ciento, y a Vietnam con el 10 por ciento. ¿Y nosotros?

Alberto Schlesinger Vélez

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